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Nueva Zelanda: Primer encuentro con cientos de vacas

La hora de la verdad llegó y de repente nos encontramos parados entre cientos de vacas.

 

 

 

 

 

Eran las 6 de la mañana, nos levantamos a disfrutar lo único seguro que sabríamos  del día: el desayuno.  Como todas las mañanas (hasta que empiece la temporada alta) nuestro día laboral empieza a las 7am , tal como acordamos con “Jon” (nuestro jefe).

Los días son inciertos, la rutina aun no se apodera de nuestro tiempo. Hasta ahora nunca estamos del todo seguros que tarea vamos a hacer, solo sabemos que va a ser algo nuevo ó no y que quizás nos cueste entender como hacerlo (pero no por la dificultad de la tarea) por el idioma que hasta ahora nunca nos había generado malos entendidos.

Debo confesar que, el  no saber lo que me espera me da cierto dolor de panza,  a pesar de que hasta ahora he podido realizar tareas que en mi vida imagine hacer, me incomoda un tanto el idioma cuando me dan ordenes rápidas que hay que hacer inmediatamente y tardo en comprenderlas, muchas de ellas nuevas  para mi, como también el  lenguaje.

Tal como nos pidió Jon un día antes,  estábamos listos con nuestros nuevos trajes de trabajo (overall, impermeables, gorra y botas) provisto por nuestro jefe y un par de zapatillas extras, ya que según nos había dicho, íbamos a ensuciarnos mucho. Qué íbamos a hacer, era toda una intriga para nosotros…

Jon nos subió a su camioneta y nos llevo a otro inmenso campo a unos 100km de donde vivimos, el cual tiene aproximadamente unas 800 vacas, las cuales serán trasladadas donde vivimos a medida que se acerca la fecha para parir…

Hasta ahora no habíamos tenido un encuentro cercano y multitudinario con las vacas desde que habíamos llegado. Solo hacíamos tareas de limpieza, arreglos, y demás tareas varias, pero nada con animales. Ya era la hora de la verdad y nuestro trabajo se basa en la relación con ellas, así que debíamos enfrentar el gran encuentro.

Comenzamos arreando a unas 300 vacas, mientras  yo iba en la parte de atrás de la camioneta con dos terneros prematuros que hacia una hora que acababan de nacer (mi primer encuentro con terneros). Uno de ellos con esperanzas de sobrevivir y el otro muy débil. Yo acariciaba al débil, le hablaba y lo mimaba, pero en el fondo algo me decía que nadie se iba a encargar de que él sobreviviera. Mientras tanto quedaba a la luz mi debilidad y sensibilidad hacia los animales.

Las vacas eran arreadas hasta un gran corral con varios compartimientos consecutivos, donde el último conecta a una manga (un espacio angosto donde entra solo una vaca atrás de otra). Allí se les pondrían algunas inyecciones a los animales.  Hasta ese momento, la tarea para mi no era difícil ni estresante, yo debía mirar en todas las vacas si el numero que llevaban en una de sus orejas coincidían con los que tenia en una lista y en caso de encontrarlo, decirle a Jon. Álvaro, en cambio, debía desparramar (con  una pistola a presión) un líquido sobre el lomo de todas las vacas. Las inyecciones las ponían Jon y su hermano quien trabaja con el.

La parte mas tensa del trabajo hasta ese momento la hacia solo Jon y su hermano, y era hacer que las vacas entren en grandes tandas a cada compartimiento hasta llegar a la manga donde solo debían entrar 8 vacas una atrás de otra, allí se las empezaba a inyectar.

Cuando terminamos con esas 300 vacas, comimos algo (yo con la ilusión de que eso sea todo en el día) y fuimos a buscar otras 300 vacas. Esta vez, mi trabajo había cambiado. Ya no debía hacer el fácil trabajo de mirar una lista y contar vacas, ahora era la que se encargaba de que las vacas pasen de un compartimiento a otro hasta llegar hasta el brazo.

Esta bueno aclarar que solo tenia mucha experiencia con caballos y mi relación con ellos desde pequeña ha hecho que lleve innatamente el conocimiento de como tratarlos, de como moverme y hasta de como hablarles.  En cambio ahora, tuve que empezar de cero con un animal que no tenía ni idea de como relacionarme.  Quizás suene media ignorante, pero realmente no tenia ni idea de como puede reaccionar una vaca con mis acciones, que distancia debía mantener, si patean o te encaran cuando tienen miedo o enojo. Realmente no tenia idea que estaba haciendo.  Mi primer intento fue un fracaso, me metía con miedo a los compartimientos manteniendo distancia de las vacas, imaginándome que todas las vacas iban a venir sobre mi cuerpo y quedar aplastada contra las paredes del corral. Debía gritarles (mi voz no es la mejor) y soy una persona que tiene que estar muy enojada para sacar el tenor de adentro. Claramente con mi presencia las vacas no se movían, al contrario se quedaron todas en una esquina dándome la espalda. A todo esto, mientras yo seguía intentando que las vacas se muevan y pasen de un compartimiento a otro, el tiempo corría, todos empiezan a ponerse nerviosos.  Jon, porque no llegaba una vaca al brazo; Las vacas, tenían miedo, se caían sobre sus propias bostas y se asustaban de mi; y yo, porque no estaba haciendo las cosas bien laboralmente, porque no me gustaba ver a las vacas tan mal y porque de repente tenia mis botas clavadas dentro de la bosta en un pantano del cual no podía moverme para mejorar la situación.

A medida que iba pasando el tiempo, a pesar de que me sentía un sapo de otro pozo, debí apoderarme de una personalidad  que nunca porte, tuve que levantar mi voz, hacer vista gorda al estado de las vacas, mirar mejor donde apoyaba mis pies, darme cuenta que las vacas no patean, meterme entre ellas como una mas y hacer que avancen.  En primera instancia las vacas tenían frente a ellas a una Heidy con miedo y en 5 minutos después de entender que era lo que tenía que hacer, me convertí en un gaucho estresado y sin orgullo de lo que estaba haciendo.

Justo un rato antes de terminar, había que subir a tres vacas a un tráiler, las cuales vendrían con nosotros al campo donde serian ordeñadas  (dos eran las madres de los terneros y otra iba a parir pronto). Álvaro debía sostener una tranquera provisoria para que las vacas no se desvíen del tráiler y yo solo debía sostener a un perro para que no las asusten y cerrar una tranquera que estaba a unos 50mt.  Todo estaba listo para que ellas suban, dos lo hicieron renegando un poco, pero la tercera se revelo, empujo la tranquera que Álvaro sostenía, y comenzó a correr hacia mí para escaparse. Al verme frente a ella, se asustó y decidió saltar un alambrado que tenia al costado, donde se enredo y quedo en el piso. Más tarde se corto el alambre, se libero a la vaca y se fue corriendo… Cual fue el final de la historia? Murió, hasta el día de hoy no sabemos si fue porque la mataron porque se quebró o si murió por rebelde…  y según dicen acá las rebeldes en los tambos hacen que todas se rebelen… Y no es negocio que las vacas se rebelen… no?. Yo por mi parte, no pare de desear haber estado parada en otro lugar en ese momento. Se imaginaran que ahora pienso unas 15 veces donde estar parada en el campo…

Así que el primer encuentro con las vacas ha sido muy tenso, de a poco deja de serlo, pero no tanto. Las vacas se ponen muy nerviosas  y ese nerviosismo es contagioso para todos. Pero percibo que con la experiencia uno se va sintiendo más cómodo con esa situación y va aprendiendo como hacer las cosas mejor para que hasta las vacas estén más calmas y menos temerosas.

5

 

Al igual que nosotros vamos aprendiendo las vacas sin otra opción también lo van haciendo y todo se torna mas calmo.

 

Información para quienes quieran trabajar en tambo.

Páginas útiles para conseguir trabajo en tambo: FonterraBackpackerboarTrademe  y Rural directions

 

Si te intereso este artículo quizas te interese: “Presentación de Crónicas de un Tambo”

 

4 Responses to Nueva Zelanda: Primer encuentro con cientos de vacas

  1. GRALABA 14/08/2012 at 1:43 pm #

    HAY QUERIDA QUE DURO QUE ES DEBESER ESTO PARA VOS, PERO SE QUE TENES FUERZA PARA SUPERARLO Y TAMBIEN INCLUSO PARA HACER SENTIR MEJOR A ESTAS CRIATURAS!!!!

    • alicia 14/08/2012 at 2:44 pm #

      te comprendo ,mi hijo willy di nanno tambien estuvo en un tambo, ahora esta por ir a christ church(no se si lo escribi bien), alli trabajaran de “pintores”, suerte en tu viaje y en todas tus experiencias !, cariños

  2. Yelva 14/08/2012 at 5:40 am #

    Holas
    Aprovecho este post para contarlos cómo fue mi corta experiencia con las gallinas.
    Todo empezó un día que llegaron dos argentinos más a Chch y los acompañe a tirar CV’s en algunas agencias, en una entraron y de una les dijeron que tenían trabajo y que empezaban en 3 días. Les dijeron que era algo con gallinas pero no dieron detalles, y yo no pude evitar preguntar si yo también lo podía hacer. Ya venía acostumbrada a que en las agencias de Chch donde contratan hombres lo suelen hacer para la construcción así que a nosotras las chicas no nos dejan ni completar los formularios, pero como esto no era construcción pensé que podría tener una chance.
    La reacción de la que tomaba los datos fue “are you sure, do you think you have the stomach to do it?”
    Medio que no sabía en la que me estaba metiendo pero, los animales no me asustan y le dije que mi papá solía tener una granja de ñandúes (que sí, es verdad) así que estaba acostumbrada a los animales. Y ahí me pasan a explicar que nuestro trabajo iba a consistir en pasar gallinas de una jaula a otra para que las maten. Me imaginé un matadero y sangre de gallinas rodeandome, y gente degollandolas. Afortunadamente no era un matadero, pero ya llegaré a eso.
    Mientas completabamos formularios nos siguieron preguntando si estabamos dispuestos a hacerlo, a mi y a los dos chicos.

    Primer día de trabajo, nos busca una combi a las 6:45 am para llevarnos a un campo a media hora de Chch. Llegamos, y como cualquier lugar donde hay muchos animales nos mató el olor, pero después de un rato uno se acostumbra y hasta que no llegas a casa y te bañas no te das cuenta lo que apesta toda la ropa que usaste en el día.
    Como en todos estos laburos apestosos nos hicieron entrega del overall, las botas de goma y la cofia, sumado al barbijo. Como siempre la ropa me quedó gigante, será que soy enana o ellos muy gigantes???
    Nos separaron en grupetes (ahh, ya que estabamos agregamos a otro argentino que llegó el finde). Así que a los 4 nos dejaron mantenernos en grupos, después me enteré que pensaron que eramos hermanos, jajajajja.
    Y acá empezamos a trabajar, teniamos que agarrar unos carros con 4 cajones; en estos carros en total entran 80 gallinas, 20 por cajón, y cada cajón va arriba de otro, como si fuera una cómoda con rueditas; meterlos adentro de un galpón, meternos por unos pasillos y de todos los pasillos (que eran bastantes) sacar a todas las gallinas (que eran 22,500 en cada galpón)
    Primera vez que caminé por ese pasillo fue muy surreal, de película, raro, extraño. Y eso que estoy acostumbrada a animales de todo tipo; pero de golpe caminar por un pasillo larguísimo donde tenés jaulas y jaulas llenas de gallinas de un lado y del otro, y ves todos los piquitos que se asoman, y un par de foquitos de luz que iluminan el camino; a eso no estoy acostumbrada.
    A todo esto, Dalas (un mitad maorí) nos iba mostrando el camino y explicandonos qué hacer. Y los 4 tentados, porque realmente no podiamos terminar de creer la situación.
    Dalas frena el carro y nos empieza a mostrar qué hacer; Abrir las jaulas, sacar las 5 gallinas y meterlas en los cajones. Hacerlo repetidas veces hasta que haya 20 en cada cajón y 80 en cada carro. Después llevar el carro afuera, buscar otro carro y seguir así todo el día.
    El carro que dejabamos afuera lo llevaban a un galponcito en el fondo para matar las gallinas.
    Con las horas y los días me fui enterando que a las gallinas las mataban en una cámara de gas. Que una vez muertas las subían a un camión. Que ese camión las llevaba a una planta donde las procesaban enteras, con pico, patas todo; y que con sus rstos hacían alimentos para otros animales.
    Un día y medio nos llevó vaciar un galpón y un día y medio vaciar otro con las mismas dimensiones.
    En el medio se quedaron sin gas para las cámaras así que tuvieron que matar unas cuantas gallinas a mano. Nos preguntaron a todos si queriamos ir a ayudar, porque estaban quedando atrás de lo programado y no servía que las sacaramos más rápido de lo que las estaban matando. Todos los argentinos dijimos no gracias, lo mismo un chilenos. El resto eran todos kiwis y no se hicieron el menor drama, así que ahí estaban todos haciendo girar gallinas hasta que se les quebrara el cuello, sangre a su alrededor y los últimos espasmos de unas cuantas gallinas que todavía correteaban. Nosotros preferimos irnos adentro y seguir soportando el polvillo que genera el alimento balanceado.
    Me di cuenta que mi papá y el colegio me enseñaron a manipular animales bastante bien, no me costaba mucho sacarlas de la jaula y las podía poner en una postura que las calmaba así que llegué a un punto donde agarraba de a cinco gallinas, 3 en una mano y 2 en la otra. Y creo que si me daban un día más llegaba a llenar un carro tan rápido como lo hacía un chico que era su cuarta vez trabajando ahí.
    Y lamentablemente, creo que por suerte llegaron a su fin esas gallinas. Tienen una vida muy triste la verdad, siendo todavía pollos las mandan a este criaderro; son gallinas ponedoras, así que su carne no importa, lo único que importa es que pongan su huevo diario. Las traen a estos galpones donde les toca compartir durante 18 meses una celda con 4 compañeras más, algunas viven lo sufieciente como para terminar en la cámara de gas y otras mueren antes de eso. La única luz que tienen durante esos 18 meses es una lamparita, algunas tienen suerte y están cerca del foquito y otras quedan justo al final de la luz. Y esot se nota porque las que están cerca tienen notoriamente mejor plumaje y se las ve más corpulentas. El alimento que les llega es en un comedero que va de una punta a otra del galpón, lo mismo el agua. Y básicamente esa es su vida. A los 18 meses después de haber dado casi 550 huevos es su hora de irse y dejarle el lugar a las nuevas.
    Las nuevas se suponía que llegaban hoy, así que desde que terminamos de vaciar los dos galpones (45,000 gallinas) hasta ayer, la tarea fue limpiar.
    Así que hasta el sábado (que fue hst cuando yo trabajé xq me mudé a Hanmer) limpiamos, con hidrolavadoras, escobillones, pistolas de viento, una super potente manguera que había que sostener de atrás, espátulas y palas. Y limpiamos y limpiamos.
    Me contaron los chicos que todavía no llegaron las nuevas por la lluvia, pero supuestamente hoy tocaba poner las gallinas nuevas en las jaulas limpias para que el ciclo vuelva.
    Ah, y así chusma cómo soy, me dejaron pasar a ver la parte de empaquetamiento. La onda es así, las jaulas de las gallinas tienen el piso un toque inclinado cosa que cuando pongan un huevo el huevo vaya para abajo y caiga en una cinta transportadora. Y esta parte no entendí por qué, pero la cinta se prende cada tanto, supongo que tendrá que ver con la capacidad que tienen para empaquetar o algo. Bueno, cuando ésta se prende, el huevo va hasta el principio del galpón y sube a un ascensor de huevos (fuera de joda “egg elevator”) del ascensor llega a otra cinta que esta cinta pasa por arriba en todos los galpones y se lleva los huevos hasta la planta de empaquetamiento. Y no pude mucho pero algo me dejaron pispear: ponen los huevos en maples de 30 huevos, de ahí una máquina que parecían muchas mini sopapas los agarra y de ahí los pasa a otra cinta, esta cinta los lleva a un lugar donde hay un ovoscopio gigante:
    Un ovoscopio en mi cole o en el criadero de mi viejo, básicamente es una lamparita con algún caño que te permite ver un huevo a la vez. Para los que no lo saben, las cáscara de huevo es una superficie semipermeable (le tiene que entrar aire al huevo pero no otras cosas) así que con una luz directamente al huevo en medio de la obscuridad, se puede ver el interior. En fin, en este ovoscopio gigante chequean el tema de las yemas, si son dos, si están rotas, etc.
    Y creo que antes pasan por un grading donde chequean el tema de la cáscara, pero no toy segura porque no pude pispear esa parte, sólo me dejaron asomarme un poso, jej.

    bueno, creo que me cebe un poco, jajja
    besos
    Yel

    • Klando 15/08/2012 at 2:57 am #

      terrible información, gracias por compartirla!, esta bueno ver el otro lado de la moneda, en este caso de nuestro plato de huevo. Besotes! klando

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