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De viajes y fotografía

A veces me pregunto como sería un viaje si no existiera la fotografía. Pero, esto me lleva a preguntarme, ¿Qué es la fotografía en sí misma? Acaso es el modelo de cámara de fotos que llevo?. En algún libro que leí sobre el tema alguna vez, decía claramente que la fotografía como fotografía en sí misma no existe.

 

 

 

La misma es un concepto creado por el hombre para hacer referencia a ese papel fotosensible que queda marcado cada vez que lo exponemos a la luz reflejada de los objetos, que son vistos a través de un grupo de cristales o lente. Conceptualmente, puede ser correcto, pero si nos interiorizamos un poco mas en esto podemos pensar que al igual que para algunos pueblos del mundo, tomar una fotografía es como robar parte del alma de esa persona, creo en que la fotografía se adueña de todos los sentidos del momento cuando la tomamos. Diría un gran fotógrafo de todos los tiempos… “Tomar una fotografía es alinear la cabeza, el ojo y el corazón” (Henri Cartier-Bresson).

Tengo la costumbre de revisar mis fotos tomadas hace unos años, cuando empecé a acercarme a la fotografía, para recordar como miraba y sentía en ese momento. Cada foto, me trae recuerdos exactos de los olores del lugar, la temperatura, las conversaciones, los idiomas y cada cosa que sentí en el momento en que la tomé.

A veces trato de pensar en como sería un viaje sin la fotografía y creo, en mi caso, que sería como esas vacaciones en la playa, en donde todos los días llueve. No me refiero a que serían tristes, sino a que así como el sol es el elemento primordial de unas vacaciones de playa, la fotografía es el objeto que me acompaña para captar esos momentos únicos que solo suceden una única vez en la línea del tiempo. Es verdad que podemos tomar una misma fotografía varias veces y quien quiera que la vea pensaría que puede ser una copia de la anterior, sin embargo, creo en que la fotografía tiene esa magia de encapsular el tiempo en un papel. Ninguna fotografía puede ser igual a la anterior ya que entre la primera y la segunda existe un lapso de tiempo diferente. Por ejemplo: Si tuviéramos una rosa frente a nosotros y la fotografíamos 2 veces seguidas con la diferencia de milisegundos, es muy probable que no notemos diferencias entre la primera foto y la segunda. Sin embargo, la rosa de la primera foto ya no es la misma que la rosa de la segunda. Si pusiéramos el mismo ejemplo en una línea de tiempo un poco mas espaciada, digamos así, 100 años entre cada foto, podríamos contextualizar un lugar para tomar una foto en el año 2012 y que se parezca a una tomada en el 1912, aunque la fotografía nunca podría ser la misma que la tomada en ese entonces, ya que algunos factores como la contaminación, el clima, los rayos UV e inclusive la persona que fotografía no eran las mismas.

La fotografía es algo más que un simple recuerdo para mostrar el hermoso paisaje del lugar que visitamos. La fotografía es la luz reflejada por el objeto en ese preciso momento de una línea de tiempo infinita; es la expresión de nuestros sentidos en ese preciso momento, impresos en un papel especial. Es por eso que, muchas veces mostramos a otros fotografías de nuestras vacaciones e intentamos que esa persona sienta lo mismo que sentimos nosotros al tomar la fotografía.

Desde esta posición intento captar cada momento de mis viajes, queriendo reflejar lo arriba expresado en un conjunto de pixeles (en caso de la fotografía digital). Es por eso que, la fotografía para mí, cumple una función muy importante en cada viaje y exploración de un nuevo lugar. Muchas veces he viajado mas de una vez a los mismos lugares y cuando observo las fotografías tomadas me doy cuenta que las mas antiguas son mas generales que las actuales, las cuales estas ultimas, muestran un poco mas en detalle algunas particularidades del lugar.

Así como las fotografías muestran un lugar en un determinado punto de la línea del tiempo, también lo hacen con las personas. Muchas veces, revisando mis fotos, veo personas que aparecen en las mismas y me pregunto ¿Qué será de la vida de esa persona? ¿Seguirá viva?¿ Será una estrella de Hollywood? ó ¿quizás ahora este en un centro de rehabilitación?, o lo mas probable es que continúe su vida normalmente, la cuestión es que a través de una fotografía puedo tener un instante de la vida de esa persona y la misma ya forma parte de mi vida. Conozco personas que descubren en sus fotografías rostros de otras personas que hoy en día son sus parejas y en el momento de la fotografía eran simplemente extraños.

En fin, quisiera compartirles algunas fotografías que tomé en algunos de mis viajes y al pie de cada una expresar que sucedía en mi alrededor e interior. Esta más que claro que, un buen fotógrafo, no debiera hacer esto, sino que la misma fotografía debiera expresar eso sin ningún tipo de explicación. Pero, como no soy un fotógrafo profesional, puedo darme ese gusto sin pensar en ningún tipo de juicio.

 

El baño y la iglesia

Foto tomada en la ciudad de Iquitos, Perú. La temperatura del lugar era unos 30-35 °C con una humedad de 80 o 90 %. Como todo clima tropical, llovía y paraba cada 5 minutos sin ningún aviso. Contratamos un tour en la calle a un aldeano que nos ofreció por un buen precio un recorrido por las inmediaciones. En este momento del recorrido, el nativo nos llevo a conocer algunos barrios flotantes e inclusive nos llevó hasta su casa donde el padre se encontraba totalmente ebrio tirado en el piso durmiendo. Muchas veces uno paga un tour en una agencia de turismo y no vive este tipo de experiencias. Desde el bote se podía apreciar el barullo de las calles plagadas de moto-taxis, el olor a nafta de los botes, barcos, motos. El olor a basura que inundaba toda la ciudad. Lo llamativo de esta foto es que el habitáculo de madera que se encuentra frente a la iglesia de ladrillo, es el baño. De las mismas aguas, se saca agua para preparar las comidas.

 

Soñando

Plaza principal de la Ciudad de Potosí, Bolivia. Bajo un gran sol y una lluvia intermitente, un niño de la ciudad trabaja noche y día vendiendo paquetitos de semillas para alimentar a las palomas. Mientras estaba haciendo tiempo en la plaza esperando a mis compañeros de viaje, pude tomar algunas fotos como esta, que reflejan la realidad de un país con ciudades como esta, en las que algún tiempo fueron más ricas que Europa.

 

Señora y sus sueños

Ciudad de Iquito, Perú. En medio de una tarde muy calurosa, la señora de las burbujas se encuentra parada en medio de la plaza principal de la ciudad vendiendo un burbujero a niños que no existían. En frente, el gran hotel dorado de 5 estrellas.

 

Amigos Músicos

Foto tomada en la isla de Amantani, Lago Titicaca, Perú. La temperatura era de unos 10°C y por la altura en la que estábamos (aprox. 2000mts) había viento y lluvias esporádicas. Los chicos de la fotografía son un grupo de amigos que estaban tocando música en la puerta de la casa y a cambio de unas monedas te dedican un tema. En nuestro caso, fue a cambio de una fotografía.

 

Pareja

 Ciudad de Bombinhas, Brasil. Playa Quatro Ilhas. La temperatura era de unos 25°C. Ella mira a la cámara cuan modelo que desea ser fotografiada a escondidas en alguna playa de Brasil. El camina como exponiendo al mundo el premio obtenido. O en realidad, quizás se conocieron la noche antes en algún boliche de la zona.

 

Niños jugando y Hippie

Ciudad de Copacabana, Bolivia. Estas 2 fotografías fueron tomadas prácticamente en el mismo lugar, con una diferencia de unos 50 metros. La primera fue tomada en el año 2007 y la segunda en el 2011. En mi primer viaje a este país me asombraba la cultura, los colores y la gente nativa. En mi segunda visita, lo llamativo de esta ciudad eran sus turistas y visitantes que se acercan para bautizar sus autos con cerveza ó simplemente a encontrarse con la pachamama.

 

Freshmarket

Ciudad de Tauranga, Isla norte, Nueva Zelanda. Un hermoso día soleado, en el Freshmarket, lugar donde los habitantes de esta ciudad acostumbran a comer el almuerzo “fish and chips”. Esa costumbre del pueblo Kiwi de hacer las cosas tan simples y tan populares. Aquí comen los ricos, los pobres y hasta las gaviotas que esperan por una miga.

 

La espera

Ciudad de Dunedin, Isla sur, Nueva Zelanda. Como tantos otros en la estación de tren, este turista espera la llegada del expreso que lo lleve a destino. Y cual será su próximo destino?.  Muchos de nosotros nos vemos reflejados en esta foto, ya que en algún momento alguien nos tomó por sorpresa sentados en la estación, esperando el transporte a nuestro próximo destino.

 

Todas estas fotos tienen como factor común, gente desconocida. Gente que queda registrada en mis fotografías por tiempo indeterminado, gente que veo todos los días y que si volviera a cruzar hasta podría sentir que ya los conozco y puedo contar una parte de su historia. Que extraña sensación que es la de cruzarse con alguien que uno no conoce, fotografiarlo y tenerlo en sus archivos por años como si fuera parte de tu familia. ¿Acaso no se genera un vínculo transparente entre esas personas? Acaso no es la fotografía en este caso una ilustración del destino?

Es por eso que la cámara me acompaña a donde quiera que voy, porque ella registra mi camino, registra las personas que vi y quizás vuelva a cruzar para formar parte de alguna otra fotografía o quizás parte de la historia. Es por eso que creo que la fotografía no solo es luz reflejada en un papel, sino el registro de aquel momento único en la recta infinita del tiempo.

 

Alvaro…

 

One Response to De viajes y fotografía

  1. Giuli 03/10/2012 at 3:11 pm #

    Hermoso post! (Fe de erratas: Isla de Amantani 3800 metros de altura)

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