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Myanmar: Bagan, Mandalay y Hsipaw haciendo autostop

Después de casi una semana visitando los diez mil templos de Bagan, nos aventuramos haciendo autostop en Myanmar desde la ciudad de Bagan hasta Hsi Paw en 2 días utilizando casi todos los medios de transporte posibles: moto, auto, camioneta, camión y tractor; conociendo las ciudades de Pakokku, Myingyanm, Pyin Oo Lwin y Kyaukme. Luego nos quedamos 5 días en Hsipaw donde disfrutamos de toda su hospitalidad y naturaleza y retornamos finalmente a Mandalay por tren cruzando por el inmenso viaducto de Goiteik.

 tren cruzando por el inmenso viaducto de Goiteik

Tren cruzando por el inmenso viaducto de Goiteik

Pyin Oo Lyin

Pyin Oo Lwin

Autostop en Myanmar: De Bagan a Mandalay

Este recorrido es parte del triángulo turístico y existen muchas formas de viajar de un punto a otro. Ferry por el río, bus y tren. Sin embargo, nosotros estábamos buscando una aventura, algo nuevo que nos saque de la ruta turística en Myanmar. Decidimos recorrer esta ruta haciendo Autostop.

Día 1: De Bagan hasta Mandalay.

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De Bagan a Mandalay

Nos levantamos temprano con la idea fija en la cabeza: hacer autostop desde Bagan hasta Mandalay, un recorrido de 200 kilómetros. Desayunamos y empezamos a caminar con las mochilas a cuesta. Por recomendación de gente local, decidimos caminar hasta la salida de la ciudad y tomar la ruta más corta (aunque no la más transitada) que bordea el río Ayeyarwady. Si algo salía mal, teníamos la posibilidad de tomarnos el bus que pasaba por allí durante la tarde. Fue una larga espera hasta que paró la primera camioneta: dos señores que venían de festejos y vacaciones, ofrecieron llevarnos, pero cuando terminamos de acomodar las mochilas en la camioneta, nos pidieron dinero. Así fue que retiramos nuestras mochilas y les dimos las gracias amablemente. Después de casi 1 hora de espera, frena la segunda camioneta y sin mucha explicación entiende cuál es nuestro objetivo. Nos ayuda a cargar nuestras mochilas y emprendimos camino. El señor, un empresario de construcción, nos dice que se dirige a Pakokku, una ciudad que está del otro lado del río a unos 45 kms de Bagan. Entre algunas discusiones de si teníamos que ir o no a Pakokku, decidimos bajarnos donde se encuentra el puente más largo del país Ayeyawady Bridge y continuar el autostop desde ahí. Media hora después, frena nuestro próximo vehículo. Esta vez, era un auto familiar con 3 integrantes. Nos miran con cara sospechosa, pero aceptan llevarnos hasta Myingyanm una ciudad que se encuentra a unos 50 kilómetros de Pakokku. El padre, la madre y el hijo (quien conducía) eran nuestros compañeros de viaje. Gente de pocas palabras y muy asustados por la situación actual del país. Luego de media hora de manejar, el joven frena y nos pide (un poco avergonzado) nuestros pasaportes para copiar nuestros datos, justificándose que tenía miedo que la policía lo pare y él no saber a quién estaba transportando (pareció más que nada idea de la madre que no paraba de decirle algo de mala manera). Luego de esta situación, llegamos a una ruta de tierra donde en sus costados había niños parados con palas, rastrillos y palos. A medida que los autos se acercaban a ellos, empezaban a correr al lado a los gritos y estirando la mano. En algunos casos, había niños pequeños parados en medio de la ruta para que los autos disminuyan la velocidad al verlo. Ellos pedían dinero, donaciones. No lastimaron a nadie ni golpearon ningún auto pero al ver la cara de nuestro conductor, pudimos entender que se trataba de una situación un poco peligrosa y vergonzosa para ellos. Llegamos al centro de Myingyanm y tuvimos que caminar unos 5 kilómetros con las mochilas para llegar hasta el cruce de rutas. Por un lado, teníamos la ruta Bagan-Mandalay y por otro lado, teníamos una ruta que nos llevaba hasta la autopista que conecta la capital de Myanmar con Mandalay. Cualquier opción era aceptada. El tráfico era increíble. Camiones, buses, tractores, autos, bicicletas y hasta vacas. La gente del pueblo se acercaba para preguntarnos que hacíamos ahí parados. Inclusive nos ofrecieron comida y baño. Esta fue la espera más larga, a pesar de la cantidad de vehículos que pasaban, ninguno estaba realmente decidido a frenar. Ya estábamos casi resignados a tener que dormir en ese pueblo, pero después de 2 horas de espera llegó la salvación de la forma que menos esperabamos. De lejos, vimos la camioneta de la policía haciendo señas de luces. Instantáneamente dejamos de hacer dedo y creímos que estábamos en problemas.

-“May I help you! Where do you go?” (Puedo ayudarlos! A donde van?)- nos grita el conductor, un policía uniformado con dientes de oro.
Un poco asustados, le explicamos que íbamos a Mandalay.

“This is your lucky day, please, go in, we will take you.” (Hoy es su día de suerte, suban que los llevamos)

Nos miramos pero ya era tarde para decir que no. En la parte de atrás de la camioneta había 3 policías uniformados y en el asiento del acompañante un señor que parecía importante. Todos se bajan a saludarnos, se presentan, nos ofrecen cigarrillos, Red-bull y unas toallas húmedas para limpiarnos. Cuando quisimos ver, ya estábamos arriba de la camioneta. Mis primeros pensamientos fueron recuerdos de las películas de la dictadura en Argentina, luego de la época de los nazis, donde las víctimas, en principio, eran tratadas como invitados especiales y al cabo de media hora se los llevaba a un cuartel secreto donde se los torturaba y desaparecían. La verdad es que la situación era un tanto extraña. Antes de viajar a Myanmar, leí, miré algunas películas y escuche que la fuerza militar y la policía eran muy difíciles de tratar en este país, sin embargo, todo parecía decir lo contrario. Todo iba muy bien hasta que la camioneta se desvía en una calle de tierra. Mi corazón empezó a latir y empecé a buscar la forma de saltar de la camioneta. Hizo unos metros, frena frente a un cuartel, sale un cadete que saluda y se le entrega un paquete, saludan nuevamente y volvemos a la ruta. Volví en mí.

Policía de Myanmar

Policía de Myanmar

La segunda parada, fue cuando entramos en la autopista que conecta la capital con Mandalay. Pararon para hacer sus necesidades, sacarnos unas fotos, compartir unas palabras y cigarros y tomar otro energizante. Parecía algo muy extraño pero estaba sucediendo: La policía de Myanmar quería sacarse fotos con nosotros y nos pedían nuestros emails. Luego de esta escena, nos informan que es su deber llevarnos a un hotel en Mandalay, por lo que le brindamos los datos de donde nos alojaríamos. Antes del anochecer, ya estábamos en nuestra habitación.

Día 2: De Mandalay a Hsipaw.

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Mandalay – Hsipaw

Un día en Mandalay nos fue suficiente para darnos cuenta que no era este lugar donde queríamos estar. La ciudad tiene sus virtudes pero no fueron lo suficientemente atractivas para nosotros, asique al otro día empezamos temprano nuestra segunda parte del recorrido a dedo, más ambicioso que el anterior, llegar a Hsi-paw en el mismo día. Normalmente, también hay bus y tren para llegar a esta ciudad del norte, en la provincia de Shan que demoran 7 u 8 horas.

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Recorrido en tractor

Creímos que llegar hasta la salida de Mandalay iba a ser fácil, pero nos equivocamos. Para encontrar el bus correcto que nos llevaría cerca del cruce con la ruta principal, tuvimos que caminar por más de 1 hora y preguntar a mucha gente. Algunos respondían una cosa y cuando llegabas al bus te decían que no era el correcto. Cuando encontramos nuestro bus, nos indicaron que nos bajemos antes y luego, desde lejos nos llamó para indicarnos que se habían equivocado. Al final, llegamos a unas 5 cuadras del cruce con autopista principal que conecta el norte con el sur. Casi como una ley universal del autostop, mientras más autos pasan, menos frenan. El único que nos frenó, fue un tractor chino cuasi desarmado, con el motor al aire. Nos subimos, acomodamos las mochilas como pudimos (dejamos nuestras mochilas grandes en Mandalay) y recorrimos casi hora y media hasta Anisakan, una pequeña aldea cuyo trabajo principal es la minería.

Allí estuvimos esperando que alguien pare por más de una hora hasta que un señor en moto ofreció llevarnos a los dos con las mochilas, en su moto. Al principio creímos entender mal, pero no, el señor nos explicó que él trabajaba en Pyin Oo Lwin y que quería llevarnos. Intentémoslo! Después de un viaje apretado con 3 mochilas, mucha altura, curvas y contracurvas llegamos a Pyin Oo Lwin, una hermosa ciudad al estilo británico. Era un poco tarde entonces decidimos averiguar hospedaje en este pueblo para pasar la noche y quizás un día, pero luego de preguntar precios (a partir de 10 usd por persona) y cansarnos de averiguar en hoteles que no pueden alojar extranjeros, decidimos intentar de nuevo el autostop o bien viajar en bus hasta Hsi paw. Y así fue que después de caminar por el costado de la ruta, freno nuestro último medio de transporte que nos llevaría durante las siguientes 5 horas por las empinadas y curvosas ruta hasta llegar a Hsi paw. Se trataba de un camión de carga que había partido hacía dos días de Yangón y tenía como destino final la ciudad fronteriza de Muse con China. Los conductores, gente de pocas palabras, nos invitaron a comer en medio del camino y se notaba que estaban en apuros ya que en 2 días tendrían que volver a comenzar el viaje de regreso a Yangón.

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Despidiendo al conductor de la moto

Finalmente, a las 8 de la noche llegamos a Hsi paw. Una pequeña ciudad con mucha fiesta. Fuimos a varios hoteles mencionados en las guías de viajes, pero como siempre sucede, esos hoteles suelen ser los más caros o los más concurridos por extranjeros. Al final, terminamos en uno en pleno centro que era atendido por la misma familia que luego de unos días serían nuestros amigos y guías.

 En conclusión nuestro recorrido desde Bagan a Mandalay duró 2 días. Por lo general no empezábamos muy temprano, ya que entre una cosa y otra siempre se nos hacía tarde, pero cada viaje tardaba menos que tomando el propio bus turístico  e inclusive nos permitió estar en contacto con la gente local y poder ver pueblos que de otra manera, no hubiésemos podido conocer. Viajamos en una camioneta, en un tractor, en un auto familiar, en una moto 125cc y en un camión de carga.

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Recorrido total

Hsi-paw: la aldea del trekking, relax y mucha fiesta.

Al llegar a el pueblo de Hsi-paw, nuestra primera impresión fue sentir que estábamos en algún pueblo de China, pero bastante más desorganizado. Es que Myanmar tiene esa mezcla de culturas en las que podes sentirte en India al momento de ir a los hospedajes o hablar con su gente y China al momento de comer o recorrer templos. En particular en estas ciudades del norte, donde la cultura Shan es notable en sus comidas, tradiciones y su propia gente, además de estar poco influenciadas por la cultura occidental.

Este pueblo tiene muchos lugares que recorrer dentro y fuera de sus límites. Además, el día a día de sus habitantes que visten ropas tradicionales y están muy poco influenciados por la cultura occidental, hace de la aldea algo muy original. Sin embargo, en nuestra visita, lo más interesante fue participar de una de las celebraciones más importantes del pueblo. Existen 2 fiestas principales durante todo el año donde los jóvenes y la gente pueden expresarse libremente sin ser reprimidos por el gobierno: El festival del agua y el festival de las ofrendas al Buda. Durante este último, se preparan inmensas carrozas adornadas con billetes (de verdad), utensilios para el hogar como ventiladores, ollas, cubiertos, cuadros, relojes, toallas y lo más importante, se ponen parlantes muy grandes en la parte trasera donde un grupo de jóvenes vestidos y pintados de una manera muy particular, bailan música electrónica de manera descontrolada. Por momentos, creímos que era influencia de nuestra cultura. Pero si prestamos atención, mucha de esa música es proveniente de China, sus ropas son algo occidentales pero ellos la usan para expresar sus propios pensamientos. Es una muestra de rebeldía  ante la represión constante que sufren en el país. Así entonces, podremos ver niños con botas, remeras de guerra o remeras negras con dibujos de terror, sus caras pintadas de negro y cortes de pelos al estilo Punk. El símbolo de la Esvástica, por ejemplo, podemos verlo en casi todos lados. Hay muchos jóvenes vistiendo la remera con símbolos Nazis (la esvástica o el águila por ejemplo). Pero, no es una cuestión de amor a los nazis, sino que la esvástica proviene de la religión budista especialmente de la zona del Tibet y su significado es espiritual. Los jóvenes la utilizan sin consciencia de lo que significa para los países occidentales, inclusive usan remeras con el símbolo nazi (Esvástica rotada 45° con colores blanco, rojo y negro), siendo para los países orientales algo común y de gran valor religioso. No fue tanto eso lo que nos llamó la atención, sino las 70 carrozas cada una con grupos de niños y jóvenes de seguidores, su música electrónica y el estado de excitación que ellos tenían que duró aproximadamente 5 horas de desfile.

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Para explicar un poco de que se trata: Estas carrozas pertenecen a una familia o inclusive a un pueblo. Las cosas que componen su decoración son ofrendas al templo de monjes. Cada carroza debe registrarse al llegar al templo y solo algunas serán elegidas como ganadoras. Sin embargo, todos los objetos son donaciones al templo que luego lo distribuirá entre todos los monasterios de la zona. En los alrededores del templo, se monta una gran feria de ropa, comida, bares donde la gente pasa, por lo general, los siguientes tres días. Además también se montan pequeños parques de diversiones, espectáculos de teatro y música en vivo. Llueva o truene, el show no se suspende. Luego de este festival, en los pueblos vecinos se realizan eventos similares, pero de menor duración.


Después de 2 días de fiesta, nos tomamos otros 3 días para visitar en los alrededores de la ciudad sus puntos más interesantes:

–          Una caminata hacia un grupo de cascadas que se encuentran a 3 o 4 kilómetros de la ciudad, donde podes bañarte y pasar medio día.

cascadas  en Myanmar

–          Visitamos Little Bagan, el Budda de Bamboo, el parque “pop corn”, monasterios en los alrededores, la casa de monjas y el buda parado.

Little Bagan

–          El palacio del príncipe de Shan, una vieja construcción donde podrás conversar con la princesa que actualmente reside allí y hacerle las preguntas que quieras sobre Myanmar y su cultura.

palacio del príncipe de Shan

–          Alquilamos unas bicicletas y junto con el personal del hostel nos fuimos hasta Kyaumkme, un pueblo a unos 30 kilómetros de Hsi paw. Personalmente recomiendo a los que quieren estar en contacto con la gente, visitar este pueblo o quedarse aunque sea 2 días. Está rodeado de montañas y monasterios en los cuales podemos visitar sin permiso alguno y ver su actividad día a día.

gente local de Myanmar

yeeshin

–          Existen trekkings para adentrarse en las montañas a pueblos como Namshan o Namtu. Para saber cómo llegar, podes hablar con el personal del hostel quienes encantados te harán un mapa del recorrido y te explicarán donde parar, comer y que ver sin ningún costo.Trekking

–          Disfrutar de un día visitando los locales “Mr.” Debido al éxito del hostel cuyo nombre usa “Mr.”, muchos locales también copiaron este nombre.

–          Y por último, perderte en las calles del pueblo y disfrutar de la encantadora gente que siempre te recibirá con una sonrisa.

sonrisas

Luego de nuestros 5 días en este pueblo, emprendimos regreso a la ciudad de Mandalay para tomarnos nuestro vuelo de regreso a Bangkok. Para no perder la costumbre, decidimos tomarnos el tren Hsi Paw – Mandalay en tercera clase, donde podés viajar con la gente local y disfrutar con ellos lo más hermoso que tiene Myanmar, su hospitalidad y sus sonrisas. En el recorrido antes de llegar a Pyin Oo Lwin, podrás ver el majestuoso viaducto de Gokteik, un puente metálico construido en 1900, algo que realmente vale la pena ver.

 Nuestra experiencia:

Hsi-paw, fue para nosotros una de las principales razones por las que volveríamos a este país. Si estás buscando mantenerte ocupado todo el día con trekings, museos y templos, es tu lugar indicado. Si lo que buscas es un contacto más cercano con la cultura Shan, entonces también es tu lugar en Myanmar. Es un pueblo tranquilo, fácil de recorrer, muy barato comparado con las grandes ciudades. Un lugar perfecto para relajarse y pasar un buen tiempo.

 

Información Útil

Hospedaje Yee Shin: habitación doble: 4 usd p/persona. Habitación simple: 5usd.

Alquiler bicicleta: 1.5 usd por día.

Comida: a partir de 0.5usd.

Bus de Bagan a Mandalay: 9usd.

Bote de Bagan – Mandalay: 36usd (privado rápido) y 12usd (Lento público).

Bus desde Mandalay hasta Hsi paw: 10usd.

Bus Hsi paw a Kyaukme: 1usd.

Tren Hsi paw – Mandalay: 3era clase: 4usd. 2da clase: 9usd

Promedio de gasto diario:7 usd.

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2 Responses to Myanmar: Bagan, Mandalay y Hsipaw haciendo autostop

  1. cela 05/01/2015 at 12:18 pm #

    Holaa!. Llego a Mandalay en dos días. Tengo 20 dias y mi intención es ir bajando hasta Yangón, desde donde me regreso a Tailandia. Qué consideran es mejor opción: desde Mandalay ir directo a Bagan (mi principal razon de ir a Myanmar) o bien ir a Hsipaw primero y luego, a la vuelta ir a Bagan, considerando que debería ir bajando luego de eso a Kalaw o Inle directo. Muchas gracias!

    • Laura 24/01/2015 at 1:24 am #

      Hola Cela! Te recomendamos que primero vayas al norte, luego vuelvas en tren a Mandalay, visites Bagan, Inle y luego Yangon ya asi vas a ir bajando de a poco y no tiened que volver a ningun lugar.
      Un abrazo!

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