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Feliz cumpleaños Klando! Tercer año de viaje por el mundo

Allá por Marzo del 2014, cumplimos 2 años de viaje y terminábamos nuestra nota de “Vidas nómadas”, con el siguiente párrafo:

…Por eso, si vuelvo al principio de esta nota y tengo que responder todas esas preguntas que me hacía a mi mismo o a otros antes de comenzar a viajar, o en realidad si tuviera que respondérselas a alguien, lo que haría sería borrarlas y decirles: No hay preguntas, no hay problemas, no hay futuro ni preocupaciones. Solo existe el hoy, solo existe lo que estamos haciendo en este momento, solo existimos ahora. Cada esfuerzo, cada problema, cada complicación u obstáculo me trajo hasta donde estoy ahora: a un estado de felicidad y libertad. Por eso, no me preocupa que haya muchos problemas u obstáculos. Si alguien me preguntase, ¿qué fue lo más importante que aprendiste en este viaje? Mi respuesta es corta y precisa: a vivir con lo que tengo, donde estoy, con quien estoy y como estoy.

Al leer hoy en día lo que escribimos en aquel momento, nos parece como que el tema de la altura y nuestro viaje por India nos había pegado fuerte. Lo fue por cierto. Este último tramo de nuestro viaje se fue desarrollando con menos ambición de recorrer el mundo pero inclinado a cumplir cada cosa que decíamos y estar más presentes. Descubrimos que ya no estábamos dispuestos a viajar por viajar, sino a viajar por un objetivo particular. Un festival, un trekking, un avistaje, una exploración subacuática. En conjunto con ese objetivo, vienen las otras cosas de las que uno disfruta: la sociedad, la gente, las costumbres del lugar. Nos propusimos tener esta filosofía de “vivir con lo que tengo, donde estoy, con quien estoy y como estoy” y la verdad, no tuvimos tiempo de dedicar nuestra concentración a otra cosa, porque definitivamente es lo único que existe. Recién ahora que volvemos un poco a esa vida de rutina, trabajo para ganar dinero aunque no nos guste, sentimos que nuevamente se nos está yendo aquello que tanto nos costó conseguir. Pero por suerte, es algo que podemos detectar y tratamos de curarlo entre los dos. Los diarios intentan asustarnos con la violencia y el terrorismo, la TV y las imágenes intentan inyectarnos deseos de consumo, el estado se encarga que adquieras eso que te ponen en la TV y aportes al bienestar de los corruptos. Tu entorno te subestima si no tenes esto u aquello y la discriminación esta a la orden del día. Mantenernos fuera de esto, es un trabajo constante, de cada segundo que pasa alejarse del pasado, de los problemas y concentrarse solo en hacer lo que estamos haciendo en ese momento. No preocuparse sino ocuparse. Propusimos ayudarnos entre nosotros a detener todo tipo de crítica, queja o juicio. Claro que aveces surgen esos comentarios por Facebook, como un amigo nos suele etiquetar, hoy están en #Modoviolento, son inevitables, tampoco somos el buda. Pero mas allá de que eso exista, entre nosotros nos empujamos a meditar, sentarnos a leer y disfrutar más aquello que sucede ahora. Así y todo, notamos lo difícil que se hace aplicar esos conceptos en sociedad y bajo una rutina. Hoy por la tarde estábamos los dos sentados en el patio. Yo me puse a cortar el pasto. Laurita leía. Estuvimos casi 1 hora sin hablar. Durante la cena, volvimos a aquel momento y nos dijimos… “te diste cuenta que estuvimos todo ese tiempo pensando en lo que debería ser, cómo debería ser, en cambio de disfrutar hacer aquello que hacía tanto que no hacíamos?” Es verdad Lauri, pero a veces sin darnos cuenta, todo esto que deseamos, nos arrastra a ese pozo del que hace tiempo decidimos salir.
Cuando me senté a escribir esta reflexión, recordé que en algún lugar escondido entre archivos, me quedó algo que Lauri había escrito no hace mucho, una de las tantas cosas que escribe y se las guarda por ahí:

Difícil no es viajar a dedo, ni tomarse un bus en China, ni dormir en el suelo del aeropuerto, ni sumergirse en el agua entre tiburones. Tampoco es difícil es viajar sin dinero, comer picante, viajar sin saber inglés, ni  comunicarse por señas, ni soportar el calor o el frió, el olor y la mugre o el dolor de los pies después de tantos kilómetros recorridos.
Difícil es aprender a vivir en sociedad, es compartir un hogar con desconocidos bajo una rutina, es respetar otras opiniones y culturas, es comprender el significado de una sonrisa, de los movimiento de manos; sin juzgar, sin complejos superficiales, sin dejarse llevar por la masa, por la moda, por el todo; sin quejarse, sin criticar; sin condenar a los demás por cómo se visten o accionan. Sentarse a meditar unos minutos todos los días.
Difícil es sonreír ante la hipocresía, recordar nuestro fin último cada momento, hacer silencio en una discusión, no perder el foco en el día a día, no querer escaparse de los problemas, no poner excusas ante nuestros errores, no olvidar que somos carne y hueso, somos materia viva que sin vida, se descompone.
No somos eternos, y aunque nuestra historia quede asentada en los libros más importantes de la historia universal, algún día todo volverá a ser tierra, polvo, energía, sin embargo,  el planeta seguirá dando vueltas, creando vida.
Difícil no es estar 3 años lejos de nuestros seres queridos, sin un domicilio, sin un plan, sin un ingreso.
Difícil es tener una casa, un trabajo, hijos, un ingreso básico, así y todo, comprender que la belleza del mundo se encuentra en la sencillez de una flor al nacer, una hormiga al caminar, un pájaro volar, una persona sonreír y comunicarse con otros.

La vida es sencilla, somo nosotros, los seres humanos, los que la complicamos.

Resumen de este 3er año.

Este año fue una especie de tobogán con agua. Nos tiramos de la cima allá en los Himalayas y empezamos a  bajar a la realidad, esa de la que estábamos tan alejados. Cada cosa que hicimos, la decidimos y la disfrutamos (o por lo menos eso intentamos) en su 100%-
Luego de nuestra visita en nuestro segundo hogar del mundo (así llamamos a aquel pequeño pueblo en medio de las montañas al norte de India) decidimos volver a aquel donde nacimos. “No hay nada como volver a un lugar que permanece sin cambios para descubrir cómo has cambiado tu” – dijo Nelson Mandela. Llegamos a Argentina después de un mes de viaje por Turquía. Esta vez llegamos sonrientes, llenos de proyectos y con muchas ganas de disfrutar ese folklore. Y así fue. Llegamos a Argentina una semana antes que comenzara uno de los eventos deportivos más importantes, podría decir, para casi todo argentino: El mundial de fútbol. Ver tantas banderitas en las calles, tantas sonrisas, tantas lagrimas, tanto sufrimiento, tantos gritos de gol, tanta gente cantando “Brasil decime que se siente…” Esa viveza criolla, esa creatividad latina, ese amor a la camiseta, ese odio y amor de 90 minutos. Nos emocionó y nos llenó el corazón de argentinidad. Una semana después de llegar ya habíamos cambiado el desayuno de aceitunas, queso y té negro,  por facturas, dulce de leche y nuestro amigo inseparable, el mate.

“Hay que desvirtualizar!” y así empezamos con nuestras “mateadas” con viajeros y soñadores aquellas tardes frescas de invierno porteño en el parque centenario del barrio de Caballito, compartiendo mates, anécdotas y por fin, el abrazo que contagia esas energías de mochilas. Llevamos adelante uno de nuestros objetivos más importantes: nuestro primer taller de fotografía a la gorra. Más allá de haber visitado a nuestros amigos y seguir cerca de ellos, descubrimos que el viaje nos trajo otros, otro entorno, otras personas que sin querer hoy forman parte de nuestra vida y nos encanta que así sea. Ojo! Seguimos siendo loquitos solitarios en los que a veces, no nos bancamos entre nosotros. Pero mas allá de eso, nos dimos cuenta que de cuanto se abrió nuestra mirada, nuestros gustos y nuestras amistades. Cuando eramos chicos, el barrio era nuestro mundo. Ahora nuestro mundo no tiene barreras. Este año fuimos conscientes de lo que hacíamos. Este año nos dimos cuenta que teníamos amigos en Turquía, en la India y en Nueva Zelanda y por ahí. Comíamos aceitunas negras, tomábamos Chai, andábamos descalzos y mirábamos nuestra propia ciudad con ojos de extranjero. Y pasaron 2 meses, nos dimos el lujo de viajar por nuestro país con nuestra familia, comer asados, saludar a todos los que pudimos, mirar el mundial, saborear unos mates, ir al cine cuando teníamos ganas, sentarnos a mirar un atardecer y abrazar a nuestros hermanos.
Cumplir un sueño. De eso se trato Agosto. Cumplir el sueño de compartir nuestra vida nómade con nuestros padres. Mostrarles qué hacemos, qué no hacemos, cómo nos movemos, qué aprendimos y quiénes somos ahora. Creemos que lo entendieron, por lo menos ahora ya no nos preguntan mas si andamos zaparrastrosos o mendigando. Cumplir un sueño. Buceamos por primera vez en el mar rojo, no solo nosotros, ellos también. Cumplir un sueño. Conocimos las pirámides de Egipto, visitamos Luxor y tomamos mates viendo el amanecer en el monte Sinaí y despertarnos bajo un manto de estrellas en un campamento nómada. Cumplir un sueño. Laurita y su mamá, armenias por herencia, volvieron a aquellas tierras que llevan en su sangre y cumplieron otro sueño compartido. Mientras tanto, Alvarito y su papá, visitaban el Taj mahal y comían unas milanesas en las alturas de los Himalayas. Agosto fue un mes intenso lleno de situaciones inesperadas, pero lo mejor de todo aquello, fue poder estar siempre, al lado de esas personitas que nos empujaron siempre a hacer lo que amamos.
Cuando nos despedimos de nuestros inspiradores, volamos a otro lugar al que siempre habíamos tenido en mente: Leh, Ladakh, allá bien al norte de la India, donde pareciera que ya no es más la India pero el olor a curry confirma que sí lo es. Aquellos fueron días de trekking, lluvia, altura, monjes tibetanos e inspiración. Mucha inspiración. Muy difícilmente podamos olvidar esa visita y casi seguro volvamos a repetir (¿este año?). Y entonces el deber llamaba por teléfono pero los klandos no tienen celular asi que no nos podía ubicar. No queríamos dejar de viajar. Casi en un abrir y cerrar de ojos una tarde de primavera en Manali, India, compramos nuestros pasajes a Bali, Indonesia. ¿Serían vacaciones? ¿Sería otro tiempo mas de mochileros? No sabíamos, solo queríamos ir a explorar el mundo subacuático y una propuesta nos dejo sin negativas, si señor, por eso viajamos hasta ahí. Y así fue que sucedió. Conocimos Bali, aquella isla casi alquilada por australianos, en Indonesia. Fue la previa para entrar en contacto con la cultura (¿?). Fue la preparación para lo que después veríamos y formaría parte de la rutina. Australia. País de canguros, de cocodrilos, de arañas y serpientes, de tiburones blancos y surfers y tifones. Por ahora, solo vimos canguros y arañas, un poquito de viento y los famosos “Roadtrains” (Camiones con 3 acoplados y 4 pisos). Lo demás, ni siquiera sabemos si lo veremos. Llegamos a Perth en noviembre y 2 semanas después ya teníamos nuestra anécdota de trabajo fallido, intento de estafa y, como siempre sucede, con todo lo malo siempre vienen cosas nuevas: amigos. Pero seguimos vivos. Seguimos llenos de energías. Seguimos con muchos proyectos que, como ya aprendimos, se van a dar poco a poco. Día a día hay que regar esa plantita, hay que poner un ladrillito y quizás, en un tiempo, veamos el resultado.

Y… ¿qué nos depara este próximo año? 

Pregunta que muchos nos hacen esperando como respuesta un.. “se vienen los niños, la casa y el perro”.
Todavía no sabemos que haremos en los próximos 6 meses en lo que a trabajo refiere. Sin embargo, si sabemos lo que no queremos en base a la experiencia de estos tres años: No queremos seguir viajando sin objetivos. No queremos deprimirnos más por sentir que viajamos mucho y disfrutamos poco. No queremos frenar este crecimiento interior. Queremos seguir siendo  nómadas, seguir viajando, aprendiendo, conociendo y nunca dejar de limpiar nuestros prejuicios . Hace unos días leí una nota que habla sobre aquellas personas que tienen una especie de gen, diferente al de los demás, que les genera ese deseo de viajar. Me suena chamuyo, pero me gusto esa idea. Estamos culo inquietos (diría mi abuela), somos personas llenas de sueños y energías para vivir. Nos sentimos libres e independientes y aprendimos como mantener esa libertad sin necesidad de  tener un sueldo fijo, ni tampoco andar tomándonos un avión todos los días. Nos encanta viajar pero también nos encanta tener nuestra quintita con zapallitos. Nos encanta hacer amigos nuevos, pero también nos gusta volver a abrazarnos con aquellos que formaron parte de ciclos pasados. Ciclos que vuelven a repetirse, ciclos que por naturaleza nunca dejan de repetirse, y nosotros, testigos de la repetición, somos los que decidimos donde vamos a estar en la próxima vuelta._DSC7910

BONUS TRACK:

Para aquellos que esperaban el momento emotivo, donde se te cae una lagrima o se te pone la piel de gallina: Laurita, nuestra directora ejecutiva de vídeos emotivos de Klandovadeviaje.com, ha decidido compartir con ustedes, un breve resumen de 3 años de viaje. Cuando lo terminé de ver, se me calló un lagrimón que tuve que cambiarme la remera. Ponéte cómodo, subí el volumen de los parlantes, poné la pantalla en modo completo y cuando termine, trata de no vomitar por el mareo 😛

Tres años de vidas nomadas from Klando Va de Viaje on Vimeo.

Si es la primera vez que nos lees, te dejamos un breve resumen de nosotros y nuestro viaje:

Somos Laura y Alvaro. Dos antiguos empleados que se encontraron en un foro de viajes y desde ese momento nunca más dejaron de viajar y soñar juntos. Hace 3 años que recorremos el mundo y hasta hoy, nunca tuvimos un motivo en particular para hacerlo. Laurita, estudiante de artes visuales del Instituto de Bellas artes de Buenos Aires y amante de los animales, encaminó su carrera a una pasión que nació en una pileta: El buceo. Y el buceo, combinado con fotografía se transforma en su personalidad. Curiosa, simpática, introvertida y pensadora. Laurita hace la planchita cuando no tiene ganas de nadar, nada cuando tiene ganas de hacerlo y mira desde afuera cuando tiene frío.laurita Alvaro, es licenciado en Informática y su título quedó escaneado en algún correo que se autoenvió hace 3 años. Ahora saca fotos, habla con la gente (y cuanto que habla!), escribe lo que vive, documenta su experiencia en fotos y en papel. Se dedica a hacer aquello que siempre quiso hacer: explorador.alvarito

¿Donde estuvimos?

Marzo del 2012, con la cola entre las patas, kilitos de más y sin saber si nuestras alas serían lo suficientemente fuertes, decidimos cambiar de estilo de vida y ponernos a viajar, sin fecha de retorno. Con visa de trabajo en mano, nos subimos a un avión que después de 16 horas, nos despachó en Auckland, Nueva Zelanda.
año de trabajo para reforzar nuestros ahorros previos. Un año de trabajo duro en Nueva Zelanda, mucho tambo, menos kilos y más esfuerzo físico. Alejados de la comodidad de la oficina, tuvimos que aprender a adaptarnos para sobrevivir.
Marzo 2013,  Ansiosos y con sueños de conocer todo el mundo nos tomamos un vuelo directo a Beijing, China, para empezar el recorrido por Asia, pero con todos los cachetazos viajeros juntos. Allí fue donde nos dimos cuenta que viajar era mucho pero mucho más que visitar lugares lindos y sacarnos la foto. Nos encontramos insatisfechos por el viaje que estábamos haciendo en ese momento ya que no encontrábamos esa satisfacción que pensábamos que el viajar nos traería. Nos dimos cuenta que menos es más.  Que teníamos que empezar a ser menos complejos. El 2013 sí que fue intenso! Más que un viaje por el mundo fue un viaje por cada célula de nuestro cuerpo. A pesar de haber conocido tantos países, este año nos hizo muchas preguntas, pero la más importante de ellas “¿por qué viajamos?”.
Marzo 2014. Año iluminado, con amor, con aprendizajes, con menos ego. Fue donde realmente empezamos a disfrutar viajar y a hacerlo a nuestra manera. Todavía no pudimos responder por qué viajamos pero no dejamos hacerlo. No dejamos que las preguntas sin respuesta nos afecten tanto. Lo cerramos más unidos que nunca antes habíamos estado en este viaje.
Marzo 2015, sentados en una casa en un pequeño poblado del Oeste de Australia, miramos pasar nuestros días y tratamos de olvidarnos que afuera existe un mundo. Nuevamente un año de trabajo duro. Pero es parte del ciclo. Ya vivimos este momento allá por el 2012, y durante los años que siguieron disfrutamos de lo cosechado. Todavía creemos en Klando, en el concepto que todo en este mundo es un ciclo y nosotros somos quienes lo transitamos. Este momento, en el que nos encontramos ahora, podría ser tomado como detestable, bajonero para nuestro autoestíma por estar trabajando en un local de comidas rápidas en cambio de ser grandes fotógrafos o profesionales, pero no lo es. Ya vivimos esto mismo en Nueva Zelanda. Sabemos que estos momentos son oportunidades de ahorro. Oportunidades de sentirnos útiles, de darnos cuenta que así como podemos sacar fotos, viajar, hacer nuevos amigos, escribir, también podemos hacer hamburguesas, vender nafta, atender a la gente y tener una charla en ingles.

Todos son ciclos, todo sucede nuevamente y depende de nosotros volver a obtener los mismos resultados o cambiar el rumbo del camino.

8 Responses to Feliz cumpleaños Klando! Tercer año de viaje por el mundo

  1. Lucas y Ludmila 12/06/2015 at 7:40 am #

    Eyy. Nunca es tarde para decir felicitaciones! Queremos cruzarlos de vuelta en alguna parte del mundo.

    La vida es sencilla, somo nosotros, los seres humanos, los que la complicamos.

    Abrazo grande!

  2. Amne 25/03/2015 at 3:25 pm #

    Me ví el video antes de leer nada, y les juro que se me puso la piel de gallina y se me plantó el lagrimón a mí también! 🙂

    Leerlos me genera ese nudo en el estómago que lo único que sigue pidiendo es viajar y seguir viajando…

    Niños, los quiero mucho!!!! Son personas excelentes!!

    “somos materia viva que sin vida, se descompone.” ,….a seguir poniéndole vida a esta materia, para ello estamos acá, no?

    Gracias!

    Abrazos de colores, bellas melodías y ricos sabores…. 😀

  3. edgardo 19/03/2015 at 9:06 pm #

    ese video esta mal enfocado porque hace llorar la vista. Felicidades soniadores!!!!

  4. Pila Gonzalez 19/03/2015 at 6:56 pm #

    Felices 3 años chicos!!! Todavía me acuerdo cuando todavía estábamos en Argentina a fines de 2012 con los preparativos para Nueva Zelanda y di con este hermoso blog. Desde ese momento que los sigo en todos sus viajes.

    Muy orgulloso de ustedes de todo lo que logran. Y como digo siempre en comentarios o por mensajes, ojalá que el camino nos cruce algún día para poder compartir una linda charla de viajes y sueños.

    Desde donde nos encontremos vamos a continuar siguiendo sus pasos porque son una gran inspiración para todos los viajeros…

    Abrazo grande y buen camino!

    PILA

  5. Tatiana 18/03/2015 at 1:04 pm #

    Felicitaciones chicos!!! Tres año no es poca cosa! Brindo por muchos más. Nos vemos en Australia o en alguna parte del globo! Besos!!

  6. Jota y Dani 18/03/2015 at 12:56 pm #

    Locos lindos y sucios! todo muy lindo lo de los viajes, pero y su futuro? No saben qué van a hacer cuando ya no quieran viajar más? Claro, ahora Laurita se hace la diva, pero en unos años les van a empezar a doler las articulaciones y ya van a ver jajaja.
    Somos una manga de inconscientes, y por eso nuestros caminos se cruzaron. El tiempo y espacio nos separó, pero sólo físicamente, porque sentimos una conexión invisible con ustedes como yo la siento con mi remera de Pink Floyd, que dicho sea de paso hizo que reconociera al vuelo las fotos nuestras en el video jajaja.
    Para este año se nos viene el viaje a las tierras de la famosa dinastía Babahekian, así que los estaremos gomeando llegado el momento!

    Brindamos por más años llenos de felicidad!

    Les mandamos un abrazo grande!!!

  7. Pablo 18/03/2015 at 12:44 pm #

    Felicidades che! muchos muchos aplausos!!! hoy descorchen un agua mineral o coman doble ración de lechuga!!! descontrolen locooooo!!! a tirar canguros por la ventana!!! lo único malo de todo esto, es que anden tan lejos!!! se los extraña! pero bue… ya acortaremos distancias! 🙂 abrazooooo enormeee!

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