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Reflexiones en el retrete: Sobre el ¨Me gusta¨

Me levante en medio de una película. Me sentía perturbado y molesto. Supuse que podía ser por mis ganas de ir al baño. Camine por el pasillo, sucio de tierra roja que se me pegaba en los pies hasta entrar al cuartito húmedo, pintado de un blanco antiguo, casi desgastado donde estaba el inodoro. Me acomodé en el trono como sintiéndome el dueño de la situación. Escuchaba el motor del extractor, el ruido del viento golpeando la casa, la gota que cae cada 10 segundos en la ducha. Me quedé mirando frente a mi, la pared. Busqué a mis cercanías un desodorante casi vacío para leer las instrucciones de uso, los componentes, algo que me distraiga. Leí en letras pequeñas “Hecho en India”. Cuantas conexiones. Hace unos meses atrás, yo estaba ahí. Pensé: “Que lindo, como extraño La India, que ganas de volver. Realmente es un país que me gusta”… se produjo un silencio. Segundos después, me encontré rodeado de puestos indios, tráfico, vacas, olor a masala y campanas sonando. Me encontré a mi mismo caminando las mismas calles de las mismas ciudades, comiendo la misma comida, viajando de la misma manera que lo hice en mi primer visita. Me encontré viviendo un recuerdo. Un recuerdo que me gusta. Se produjo otro silencio. ¿Qué sería de ese recuerdo si volviera ahora a India? Después de un año, después de haber recorrido otros países, de haber vivido en ellos, de haberme acostumbrado a otras culturas y comidas, ¿Me seguiría gustando?¿Cómo me es posible decir que ahora ese lugar ME GUSTA, tal como si fuera presente, cuando en realidad, la experiencia fue pasado? Supongo, nuevamente, que luego de haber experimentado por primera vez, ya no soy el mismo que antes de hacerlo. ¿Será que quizás aquel lugar me gustó bajo cierto contexto y por ende, me apegué a esa experiencia? Lo que parecían solo ganas de visitar el baño, se empezaron a convertir en una sesión de filosofía.

Estuve un rato pensando sobre esta idea de Me Gusta, el pasado y las experiencias. Al final, atando cabos, armé una nueva premisa:

“Cuando decimos que algo nos gusta, en realidad estamos diciendo que algo nos gustó, ya que la experiencia que trajo como consecuencia este nuevo juicio, en realidad, fue pasado. Por lo tanto, si creo que mis experiencias hacen a quien soy, puedo decir entonces, que soy pasado. Si soy pasado, no existo. Si no existo, no podría estar escribiendo esto que escribo. Pero como eso no es verdad, debo ser algo mas que no son justamente mis gustos y experiencias”

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El origen de la idea
Como mi cadena de conexiones de pensamientos no podía frenar, seguí indagando después de mi visita al baño. Me senté a escribir esta idea. Busqué en el diccionario el significado de la palabra ¨gustar¨, la cual se define como sentimiento de afición a algo. Sentir afición o gusto deriva de tener afecto a algo, o en otras palabras, sentir apego a algo. Al leer la palabra apego, empecé a entender la idea que se estaba gestando en mi mente. Sentir apego, según el diccionario, es aferrarse a algo, sea cual fuese la razón. Me dije… “Claro! Cuando algo me gusta, en realidad estoy diciendo que me gustó, siento apego hacia eso como un recuerdo que quisiera volver a vivir. Por el contrario, si la experiencia fue negativa (algo que no me gustó), no quiero volver a repetirlo. Pero entre tanta conclusión me pregunto… ¿Cuándo una experiencia es positiva y cuándo es negativa? Esta pregunta me la guardo para responderla en mi próxima visita al baño.IMG_3347

Me gusta ante una nueva experiencia
Me gusta, según mi reflexión, habla de un resultado “positivo” ante una experiencia pasada. Esta experiencia antes de ser probada, se consideraba como una amenaza a nuestra idea preexistente, por ende, la rechazábamos antes de darle una posibilidad. Quizás por miedo al fracaso o por no tener ganas, pero por lo general se dice miedo a que no nos guste”. ¿Qué pasa cuando por obligación, necesidad o curiosidad probamos una nueva experiencia? El resultado puede ser positivo o negativo en ese momento, pero de todas formas, agregamos otra experiencia a nuestra bolsa de vivencias. Esa persona ahora es la misma persona que antes pero con una nueva experiencia. Definitivamente, esa persona no es la misma que la que era antes. ¿Acaso esta nueva experiencia no puede generar un cambio tal que afecte a nuestras otras experiencias pasadas e incluso a nuestras preferencias?
Esta mañana de ideas locas de retrete se hace cada vez más complicada, pero no me quiero extender de la idea principal. Puedo decir, pero no afirmar, que el gusto o afición a una cosa, idea, situación o persona, no es nada mas ni nada menos que el apego a un recuerdo pasado, haya sido positivo o negativo. Y además, ese gusto puede cambiar en el futuro según las nuevas experiencias. (¿Seremos circunstanciales? Anotada a mi lista de preguntas de toilette).
Todo esto me hace pensar que la persona que nos han hecho creer que somos, no es más que un reflejo de aquello que nos gusta o no nos gusta, sabemos o no, experimentamos o no. En pocas palabras aquello a lo que estamos apegados. ¿Podemos decir entonces que una persona que vive pensando que ES lo que en realidad, fue?
Pero si me desapego de mi idea preexistente para probar algo nuevo, luego, ¿No estaría apegándome a la nueva experiencia? ¿Realmente necesitamos apegarnos a las experiencias y generar un juicio por cada experiencia? ¿No podemos simplemente vivir la experiencia, dejarla fluir y que desaparezca? No hablo de borrar la memoria, no hablo de volver a cometer errores, pero quizás aquello que era un error en el pasado hoy no lo es. Decir que la tierra orbitaba alrededor del sol, hace 500 años atrás era absurdo. Pero alguien lo probó, alguien tomo el riesgo de decirlo y hoy, decir que la tierra es el centro del universo es razón suficiente para que alguien nos diga que estamos locos.
También me pregunto sobre aquellos gustos o ideas heredadas culturalmente. Tan solo años atrás, decir que un hombre tenía atracción por otro hombre, era una locura. Hoy en día ya se pueden casar y formar una familia y el equivocado es aquel que todavía piensa que eso no es posible.
Se me ocurren tantos ejemplos que podría pasarme días escribiendo.

¿Qué tiene que ver todo esto con los viajes?
Me pregunto a mi mismo ¿en realidad ¨me gusta¨ viajar o me gustó? ¿Cuándo sembré esa idea que decía “Me gusta viajar? ¿Quizás antes de viajar? ¿Quizás antes de experimentarlo por tanto tiempo? ¿No será que ya me acostumbre a este estilo de vida y me da miedo cambiarlo por aquella vida que ¨no me gustaba¨ en aquel momento? ¿Es viajar un recuerdo feliz de aquellos momentos en los que estaba apegado a otra idea? ¿Me gusta viajar porque en realidad es lo que no hacía? ¿Es realmente viajar lo que me gusta o será que el permanecer tanto tiempo en un mismo lugar me genera desapego y viajar, es una de esas oportunidades de cambio en las que encuentro la salida?DSC_2934Después de tanto tiempo viajando siento que ya no tengo la misma curiosidad por lo externo, sino por lo interno. Siento que ya no necesito desplazarme para viajar. Como si me hubiese acostumbrado a no tener mi techo, mi cama, mi baño, ya me da igual lo que me rodea. Me acostumbre a vivir sin mas que una mochila. Me acostumbré a no tener otra responsabilidad más que cuidar mi equipaje fotográfico. Por otro lado, viajar me hace sentir vivo porque me expone a un nuevo escenario, a una nueva experiencia que pisa y cambia mi idea de la experiencia anterior. Me hace abrir los ojos, me hace crear telarañas de ideas que, acumuladas en un pequeño baño de un metro y medio cuadrado, caen sobre mi y me hacen pasar 3 días escribiendo.

Casi todos en algún momento de nuestra vida por necesidad o por curiosidad, preferimos tomar el riesgo y experimentar un cambio o una nueva experiencia. Es en ese momento cuando uno se siente excitado, lleno de intriga y miedo, hasta que por fin la experiencia termina. En lo personal cuando experimento algo por primera vez, la segunda vez ya no me resulta tan excitante como lo fue la primera. La tercera, un poco menos que la segunda y así hasta llegar a un punto en que me acostumbro a hacerlo y no siento ganas de repetirlo, por lo menos de la misma manera. ¿Será entonces que nuestro apego a lo que nos gusta esta vinculado con cantidad de veces que tuvimos que repetirlo en un lapso de tiempo determinado? En otras palabras, ¿podemos decir que mientras más repetimos la experiencia, más nos desapegamos? Pareciera que toda experiencia llega a su punto culmine de excitación y luego comienza a decaer, siempre y cuando, sea repetida de la misma forma en el tiempo.
Cuando conocí a Laura, ella me decía: A mi me gusta estar cerca del mar, porque crecí en la costa y tengo muchos recuerdos lindos en este ambiente. Me da paz. Puedo quedarme horas sintiendo el viento en la cara y mirando el infinito. Por eso me gustaría vivir cerca. La montaña me abruma, me siento rodeada de paredes, me perturba y me aburre, no viviría por mucho tiempo en este contexto.IMG_3155Hoy en día después de haber viajado, de haber vivido en la montaña por un tiempo, en el desierto, en el campo… le vuelvo a preguntar. Me contesta: Si, me sigue gustando la playa, y quisiera vivir cerca del mar, pero también me gusta la montaña y el desierto, no me molestaría vivir ahí siempre y cuando sepa que tengo el mar cerca.” A partir de la experiencia se generó un recuerdo. El recuerdo del paisaje imponente de las montañas y el silencio del desierto. El recuerdo de los amaneceres y atardeceres, del frío y del calor, de los extremos. El recuerdo de un viaje de 3 años, de libertad, de meditación, de lo místico, etc. Sea cual sea la razón, aquella experiencia cambió su idea preexistente de lo que era la montaña o el desierto. Algunas personas llaman a ese cambio, abrir la mente. Al abrir la mente, empezamos a aceptar que existen otras opciones. Empezamos a dejar de decir ¨Esto me gusta y esto no me gusta¨. Empezamos a probar más, a experimentar sin prejuicios, a valorar lo que esta sucediendo y no andar gritando por el mundo lo que me gusta y lo que no. Al fin y al cabo, ¿A quién le importa realmente?, nuestros gustos van a desaparecer y eso, es un hecho. Lo importante es saber lo que ahora nos hace bien, lo que ahora nos hace sentir como niños pequeños.
Dije antes que Me gusta es hablar de apego. Cuando nos apegamos demasiado a algo, se nos hace costumbre y así dejamos de acumular experiencias, desarrollando gustos, creyendo que todo aquello conforman nuestra personalidad cuando en realidad no son mas que recuerdos. Digo ser lo que me gusta y lo que no me gusta. Digo ser a lo que estoy apegado y a lo que no. Digo ser a lo que estoy acostumbrado y a lo que no.
¿Pero no dijimos que todo eso del apego y la costumbre eran cuestión del pasado? Entonces… ¿es posible que lo que creo ser en realidad es lo que fui? Si lo que creo ser en realidad es lo que fui, ¿Qué soy ahora, en este momento?.

Si llegaste a este punto de la nota, quiere decir que estas interesado en el artículo, por lo tanto, te propongo que te preguntes a vos mismo esto que yo me pregunté y si querés, desde el inodoro, danos contános tu opinión.
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4 Responses to Reflexiones en el retrete: Sobre el ¨Me gusta¨

  1. Irma Hurtado 19/07/2015 at 5:05 pm #

    Hola!!! cuando yo digo que algo me gusta es porque Me Gusta sentir lo que estoy sientiendo en este momento con ésto o con aquello… Besos, bendiciones, éxito en todo lo que emprendan.

  2. Giuli 16/07/2015 at 12:52 pm #

    La filosofia alvarito.. me sentia en conversacion de sobremesa fiore mientras te leia.
    Creo yo que la vida es un viaje no importa si cambiaste de lugar de residencia mil veces o toda tu vida elegiste vivir en el mismo rincon del planeta. Lo interesante es poder realizar de algun modo ese viaje de despojo y reconstruirse en plena critica de lo dado como unica verdad y realidad. Reconstruirse para elegir de nuevo, tal vez elegir lo mismo o tal vez elegir otra opcion de vida, pero elegir. Es que uno no para de ciclar no?

  3. Pila Gonzalez 16/07/2015 at 11:41 am #

    Salió todo de adentro. (En todos los sentidos, jeje)

    Muy bueno, che. La verdad es que da para pensar sobre los gustos del Pasado y del Presente.
    Lo que importa es el presente, creo, no se. Pienso en voz alta a través de este mensaje. Vaya uno a saber… Lo otro son las experiencias vividas.
    Que Me Gusta ahora?, sería la premisa. El pasado está ahí y sirve como experiencia nada más. No lo podemos modificar, solo recordarlo y analizarlo. Sacar conclusiones de lo que hicimos.
    Lo que sí podemos elegir es el presente. Tenemos algo importantísimo que nos vino de fabrica y es la capacidad de Elegir lo que queremos en todo momento. No hay nada que nos impida Elegir. A veces no solemos usar este valioso recurso y son justamente esos momentos en los que sufrimos. Pero adhiero también al comentario de Jota. “Sólo se que soy feliz”, y eso es puramente el Presente. No se si nos gustaba viajar o nos sigue gustando viajar o si nos gustará viajar en el futuro, lo que si estoy seguro es que mientras nos haga Feliz viajar, lo seguiremos haciendo, de la forma que sea. Es decir, al salir de la Zona de Confort nos comprometemos a esto, a tratar de ser Feliz el mayor tiempo que podamos y hacer sólo aquellas cosas que queremos (o nos gustan ahora o nos gustaban en el pasado). Nos comprometemos a Elegir nuestro destino, a crear nuestro destino en cada paso que damos
    Por esto si me preguntas ¿Que soy ahora? Soy una persona que vive en busca constante de la Felicidad Plena, es decir, aquellos momentos, instantes o segundos en donde todo se complementa o completa y nada más importa. Mientras tanto me divierto en la búsqueda.

    Abrazo grande chicos.

    Buen Camino

    PILA

  4. Jota 16/07/2015 at 10:10 am #

    Las mejores ideas suceden en el baño, siempre.
    A nosotros nos gusta el Roti Boom y el Teh Tarik. ¿Nos va a dejar de gustar? No lo sé, sólo sé que soy feliz.

    Abrazo grande desde Kazajistán hasta Australia.

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